De Río Quibú (Lengua de Trapo, Madrid 2008):

«Ronaldo es uno de los más finos escritores del momento. Un delicado maestro orfebre que destaca por la pericia en la tensión y agudeza en la estructura, producto de una exigente dedicación a la investigación del relato corto. También sus novelas se leen como cuentos y así sucede en cada uno de los capítulos de Río Quibú. Sólo puedes quedar agarrado a las tapas del libro, mientras te explotan en la cara, uno tras otro, todo tipo de sucesos. Suelta semillas de vez en cuando, que florecen a lo largo de la lectura» (Peio Hernández, Público).

«Hay en la literatura de Menéndez un desafío que nos habla muy a las claras de la ambición con la que se plantea su obra y la complejidad que trata de alcanzar. Si hubiera que buscar dos presencias especialmente notorias de su narrativa, señalaría a Borges y Rulfo, quizá los dos escritores en lengua española más difíciles de juntar, pues representan dos poéticas que podríamos colocar en los extremos del arco literario. Si el primero encarna la abstracción del ejercicio intelectual como motor narrativo, Rulfo nos enfrenta a la inmediatez de lo elemental en todos su aspectos, a vivencias crudamente expuestas de existencias siempre trágicas. Borges señaló en cierta ocasión que la poesía era álgebra y fuego; sin alejarse de esa fórmula, pero matizándola, yo definiría la literatura de Ronaldo Menéndez como álgebra y cuerpo. Álgebra por el rigor con el que se plantea la escritura y por su capacidad para el salto trascendente, muchas veces inesperado, dentro de contextos narrativos donde resulta difícil hacerlo posible. Cuerpo porque el cuerpo es al mismo tiempo actor y escenario de sus tramas; en dos vertientes muy claras: el canibalismo, por un lado, y el sexo, por otro. Río Quibú logra reunir, sin desajustes, estos cauces aparentemente alejados» (Eduardo Becerra, Cuadernos Hispanoamericanos).

«Las continuas sorpresas, los sustos, las imágenes desagradables o sugerentes que ofrece Ronaldo Menéndez en Río Quibú responden a esa necesidad. La aparición de los conejos de altura, de los pavos de altura, la carne humana, los asesinatos y la violencia, el sexo omnipresente en la mirada de Julia que hereda su hijo Júnior. Toda esa narrativa de alto voltaje icónico, imaginario y sensorial busca crear esa realidad explosiva que atrapa al lector.
Pero, si por algo destacan ambas novelas es porque ha sabido transmitir al lector en todo momento la idea de que la realidad es esperpéntica, y que no hay exageración en su mirada, sino selección. Una selección fruto de la destilación, del contraste de las experiencias vividas con las escuchadas y de la distancia. No sé si se podría haber escrito estas novelas viviendo en la isla» (Antonio Jiménez Morato, blog Vivir del cuento).

«Tengo para mí que Ronaldo Menéndez es, entre los narradores cubanos de la hora actual, acaso el de perfil más singularmente definido.Y no es que su mundo narrativo conste de elementos excluslvos; todo lo contrario, sus temas y motivos (eso sí, estirados hasta límites de delirante perversión, hasta lo infrahumano, hasta lo propiamente bestial) son comúnmente compartidos por quienes se alinean en la disidencia, en las filas de la contrarrevolución, entre los más díscolos detractores del sistema […] Río Quibú, novela original y heterogénea, es sin duda una cima narrativa ya no sólo en la trayectoria de su autor, sino en el contexto de la actual narrativa cubana, en la que impone un viento de desolación y una grotesca contrautopía. Un implacable diagnóstico de una Cuba de pesadilla. Novela que es una furiosa carcajada. Léanla sin pestañear. Ya» (Luis Alonso Girgado, Diario de Ferrol).

«Es imposible parar de leer esta novela, porque su historia asombra, espanta y, a ratos, embauca. Julia es asesinada en una región mágica y brutal, a la orilla de un río que es la vida y la muerte de sus habitantes. Como una novela negra de persecución, la narración se desboca: el hijo de Julia quiere encontrar al asesino, pero el río tiene demasiados brazos, demasiada violencia y demasiada muerte y quedará atrapado en el delirio. Para Ronaldo Menéndez, el delirio sucede siempre en Cuba, aunque nunca la nombre en sus crudas historias de prosa prodigiosa» (Revista El ciervo).

«Esta novela muestra una imagen de Cuba tan alejada de los tópicos, tan sorprendente, tan dura, que solo por eso merecía la pena leérsela. Pero es que además es divertida (a ratos), brutal (casi siempre), emocionante (a veces) y está muy bien escrita (si es que eso existe), o por lo menos, ofrece una voz reconocible (que no es poco) [...]
Ronaldo Menéndez escribe un estilo de novela negra llena de humor, y de sexo, salvaje, y muy consistente, que no todos los estómagos podrán digerir fácilmente. Propone imágenes que parecen sacadas de un sueño, como de pronto se acerca a lo poético y de ahí pasa a una descripción tan cruda, sin concesión alguna, tan descarnada (nunca tan acertado este adjetivo como en este libro… ya lo entenderéis al leerlo) que te deja mal cuerpo, incluso [...]
Novela negra, negrísima. Merece la pena perderse por sus orillas (Antonio Martínez Asensio, blog Tiempo de silencio).

«Río Quibú es una novela policiaca, con un investigador adolescente que podría ser un Tom Sawyer escrito por Kafka. Y es una novela política: la última parte es una alegoría en la que La Habana, la ciudad del Quibú, vuelve, tras la muerte del General y en un salto temporal imposible, a convertirse en una ciudad muy parecida a la de Batista. Y es una novela sexual muy agria: se deja notar la huella de Dennos Cooper. Y es una novela sobre los sueños. Ronaldo Menéndez ha escrito una novela nerísima. De un expresionismo extremo y violento» (Félix Romeo, revista Mercurio).

«El aclamado autor de Las bestias, que hace dos años irrumpió en el panorama de la narrativa internacional con la fuerza de una voz taquicárdica, vuelve a hablar indirectamente de Cuba y sus tribulaciones sin mencionar ni una sola vez la isla. Y, en la piel de un chico de 14 años que huye de la policía e intenta aclarar la muerte de su madre, juega con los lectores descomponiendo y recomponiendo un fascinante rompecabezas de ficciones que parecen escribirse solas» (Francesco Manetto, EP3, El País).

«Tras el éxito de Las bestias, Ronaldo Menéndez (La Habana, 1970) continúa experimentando en el siempre complicado mundo de la novela con Río Quibú, una historia brutal a la vez que poética de un autor brillante y con un particular sentido del humor. No recomendable para estómagos sensibles, este Río Quibú nos engancha con una prosa concisa y unos personajes nada fáciles de olvidar, construidos desde el mejor sitio que puede hacerse: desde la inteligencia» (César González Álvaro, Ámbito Cultural).
Link: http://www.ambitocultural.es

«Brutal, sórdida y descarnada, la última novela del escritor cubano Ronaldo Menéndez provoca sentimientos encontrados que oscilan entre el asombro y la atracción, entre la repugnancia que por momentos provoca lo leído y el deseo siempre presente de continuar leyendo.
Río Quibú logra atrapar al lector gracias a la peripecia de su protagonista y a la meditación humanista que plantea. Estructurada a través de diversas voces narrativas y repleta de guiños irónicos y metaliterarios, la novela se va formando ante el lector como un gran puzzle, tan intrigante como demoledor
» (Javier Sánchez Zapatero, Tribuna Universitaria de Salamanca).

«La nueva novela de Ronaldo, Río Quibú, demuestra que los peligros han sido sorteados, y que este escritor ha dado un gran salto de madurez literaria [...] La narración es intensa, vertiginosa, posee un humor desenfadado y su tono satírico da en el blanco con frecuencia; hay momentos complejos, relacionados con la desenfrenada sexualidad de Julia, que a más de un crítico políticamente correcto le ocasionarán problemas» (Edmundo Paz Soldán, blog Río Fugitivo - El Boomeran(g)).

«Cuando Kafka se instaló en Cuba, se desató en la mente del joven Ronaldo Menéndez (La Habana, 1970) la obsesión de abandonar la isla. Presumiblemente, no huía del espíritu del escritor alemán, pero salió de allí desconociendo, quizás, que se lo llevaba consigo, escondido en una de sus maletas. Una y otra vez se han enfrentado el joven cubano, ya convertido en novísimo escritor, y el consagrado autor de El Proceso. La casualidad ha propiciado que el primero imparta un curso práctico de novela en el centro de creación literaria Hotel Kakfa, pero donde mayor constancia ha quedado de esos encuentros es en la obra del isleño; Río Quibú es el último de ellos, una novela negra, erótica, cruda… Una demostración de la irreverencia con la que su autor se enfrenta a los géneros. Conjuga en ella (y en la anterior, Las Bestias) elementos tan dispares como el humor, la sangre y el sexo y supone, además, un viaje de regreso a la isla, a sus calles, al malecón» (À. Vicente Palazón, Literaturas.com).
Link: www.literaturas.com

«No perdamos de vista a la literatura: La nueva novela de Menéndez es, pese a ser muy breve, algo monumental, y pese a ser muy reciente, un escalón importante para las letras cubanas que se hacen fuera de la isla [...] Se me ocurre que dadas las condiciones de Cuba y la habilidad de Menéndez para reflejar en espejos cóncavos la realidad de su país, podría establecerse un símil con Valle-Inclán y la España de Primo de Rivera. La hipertrofia del lenguaje y la animalización constante de los personajes, la oscuridad, lo laberíntico como camino narrativo, la sinceridad y el sarcasmo ante el horror y la miseria […] Después de llegar al final, y tomar aire, puedo decir que estamos ante una novela valiente, visceral y compleja, que exige lectores con las mismas características»
(Juan Soto Ivars, El Crítico).

«Las apariencias engañan, sí, pero la realidad duele el triple: lo sabe el protagonista de esta novela negra, aliñada con una pizca de Cortázar y otra de viaje iniciático. Junior, que también se llama Mateo o incluso Dante, desciende a los infiernos buscando al asesino de su madre. Cumpla o no su objetivo, descubrirá su origen y a sí mismo, inyectará una dosis de Cuba en el brazo inquieto del lector » (Elena Medel, Calle 20).

«La nueva novela del cubano Ronaldo Menéndez muestra a un escritor que ha alcanzado la madurez narrativa. Menéndez ha escrito una novela seudo-policial acerca de la violación y muerte de una mujer en un área de la isla conocida como Río Quibú. Cuando el hijo quiere investigar qué pasó con su madre en Río Quibú, el relato se llena de caníbales, parodias a "El Aleph" y una clara lectura crítica de la situación cubana actual. Menéndez es consciente de la tradición literaria cubana y ha leído al Virgilio Piñera de La carne de René, pero ha llevado esa influencia a su propio mundo narrativo y la ha dotado de densidad política. Una novela tan corta como contundente» (Revista chilena Qué Pasa).